- Aug 18, 2025
Las 3 Maletas que Debes Empacar para tu "Migración Interior" (y la que es Crucial Dejar Atrás)
- Jose Coach Mendez
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El Momento del Aeropuerto
Recuerdo perfectamente el frío del suelo del aeropuerto de la Ciudad de México a las 5 de la mañana. Frente a mí, dos maletas y la funda de mi guitarra. Dentro, todo mi mundo tangible. Pero en mi mente, el equipaje era otro: una mezcla de miedo paralizante y una extraña y electrizante sensación de libertad. Iba a dejar mi país, pero la verdad es que sentía que llevaba años siendo un extranjero en mi propia vida.
Con el tiempo, entendí que todos enfrentamos una migración así en algún momento. No una de geografía, sino de identidad. Un momento en el que decidimos dejar el "país" de las expectativas ajenas para buscar nuestro propio hogar interior. Entendí que para el viaje que de verdad importaba, el equipaje era diferente.
En este artículo, quiero compartir contigo las tres maletas que, he descubierto, son indispensables para este viaje. Y también, la más importante: esa maleta pesada y llena de piedras que tienes que abandonar en la puerta de embarque si de verdad quieres que tu vuelo despegue.
Maleta #1: La Maleta de tus Fortalezas (Tu Caja de Herramientas)
Esta es la maleta del "facturar". Contiene todo lo que ya eres, tus recursos, tus talentos. Está ahí para recordarte que no empiezas de cero. La reinvención no es aniquilar el pasado, es ponerlo a trabajar bajo una nueva dirección.
Cada uno de nosotros tiene una combinación única. En mi caso, descubrí que mis herramientas más potentes eran una mezcla de habilidades duras —como mi capacidad de análisis y mi mente estratégica— con otras más blandas, como la resiliencia, la empatía y la curiosidad. El verdadero trabajo es identificar las tuyas.
Pregunta para ti: Si un amigo tuviera que describir tu "superpoder" personal, ¿cuál diría que es? Esa es tu herramienta más valiosa.
Maleta #2: La Maleta de tus Valores (Tu Brújula)
Este es tu "equipaje de mano", el que nunca puedes perder de vista. Son tus principios no negociables. Cuando te sientas perdido en el nuevo país de tu reinvención, esta maleta te dirá siempre dónde está el Norte.
Tomar decisiones alineadas con tus valores únicos es como hablar el "idioma nativo" de tu nuevo yo. Para mí, por ejemplo, esos valores son la Calma, la Autenticidad y la Libertad. Cualquier decisión que los traicione, por muy lógica que parezca, se sentirá como un dialecto extraño y agotador.
Pregunta para ti: Piensa en la última vez que te sentiste increíblemente feliz y en paz. ¿Qué valor de esta maleta estabas honrando en ese momento?
Maleta #3: La Maleta de la Curiosidad (Tu Pasaporte)
Esta maleta es ligera pero vital. Contiene la "mentalidad de principiante". Es el permiso para ser nuevo, para no saber, para preguntar, para explorar sin un mapa. Es tu pasaporte para entrar y disfrutar del nuevo territorio sin la carga de tener que ser un experto.
El perfeccionismo —el miedo a parecer un "turista torpe"— es el enemigo de la verdadera adaptación. La curiosidad, en cambio, es la llave que abre todas las puertas.
Pregunta para ti: ¿Qué te darías permiso para aprender si no tuvieras la presión de tener que ser bueno en ello?
La Maleta que Debes Dejar Atrás
Y ahora, la más importante. La maleta con sobrepeso que la aerolínea no te permite facturar. Si intentas colarla, te quedarás en tierra. Es la maleta de las Expectativas Ajenas.
Dentro de ella está el peso de lo que tus padres, tus jefes o la sociedad dijeron que "deberías" ser. Está el guion de vida que seguías porque "era lo que tocaba". Y, sobre todo, está la necesidad de aprobación.
El acto más liberador de este viaje es dejar esa maleta ahí, junto al mostrador de facturación. Sentir su peso, reconocer lo que hay dentro, darle las gracias por haberte protegido en el pasado... y darte la vuelta y caminar hacia la puerta de embarque sin ella. Ligero. Libre. Por fin, tú.
Conclusión: Bienvenido a Casa
Este viaje de migración interior no es para convertirte en otra persona. Es para, por fin, desempacar y darle espacio a la persona que siempre has sido. Viajas con tus herramientas (fortalezas), tu brújula (valores) y tu pasaporte (curiosidad), después de abandonar el peso que no te pertenece.
Si sientes que estás parado en la "aduana" de tu vida, sin saber qué maletas declarar y cuáles abandonar, te invito a que conversemos. A veces, todo lo que se necesita es un compañero de viaje que ya conoce el terreno y te puede ayudar a leer el mapa.