- Jul 22, 2025
La Deuda no es Buena ni Mala. Es un Espejo.
- Jose Coach Mendez
- 0 comments
Introducción: La Creencia que nos Limita
Yo crecí con una idea grabada a fuego: tener deudas era malo. Siempre. Esta creencia me protegió de financiar mi vida con dinero que no tenía, pero sin darme cuenta, también construyó un muro invisible que limitaba mi crecimiento. Me agobiaba ver subir el saldo de la tarjeta de crédito, sin entender que estaba mirando la herramienta, no la intención.
En el mundo de las finanzas y el coaching, he descubierto que la pregunta más limitante es la que busca respuestas binarias: ¿es esto "bueno" o "malo"? La pregunta verdaderamente poderosa es: "¿Quién soy y cómo actúo cuando creo esto?"
¿Quién eres y cómo actúas cuando crees que toda la deuda es mala? Probablemente, una persona cautelosa, segura, pero que quizás renuncia a oportunidades de expansión por miedo.
¿Y quién eres y cómo actúas cuando te endeudas sin temor? Quizás alguien audaz y visionario, pero que puede estar ignorando los riesgos y posponiendo las consecuencias.
La verdadera prosperidad no vive en ninguno de los dos extremos. Vive en el balance.
La Deuda como Herramienta: Una Lección del Mundo Empresarial
Recuerdo preguntar en mi MBA: "¿Por qué una empresa se endeudaría?". La respuesta fue una revelación: la deuda es una herramienta de expansión que tiene un costo asociado. Mientras el retorno de la inversión sea superior al costo del interés, endeudarse no es un problema, es una estrategia inteligente para crecer más rápido.
Las empresas lo tienen claro: no se financian al 100% con capital propio. Buscan un equilibrio, a menudo con un máximo de 40% de deuda sobre sus activos. El otro 60% lo ponen los socios o las ganancias reinvertidas. Es un juego de apalancamiento y riesgo calculado.
Pero nosotros, como individuos, no somos empresas de responsabilidad limitada. No podemos simplemente quebrar y empezar de nuevo. Y a diferencia de los gobiernos, no podemos pasarle "la papa caliente" de nuestras deudas a una futura administración.
Entonces, ¿cómo aplicamos esta lógica estratégica a nuestra vida personal?
El Equipo de "Tus Yos": Negociar con tu Futuro
Imagina que tu vida financiera está dirigida por un equipo de tres personas: tu Yo del Pasado, tu Yo del Presente y tu Yo del Futuro.
A menudo, sus incentivos están en conflicto. El Yo del Presente quiere disfrutar ahora. El Yo del Futuro quiere seguridad. Y el Yo del Pasado a veces dejó facturas por pagar. La deuda "mala" es, en esencia, una forma en que el Yo del Presente le roba recursos al Yo del Futuro.
Pero la deuda "buena", la que se usa para invertir, es diferente. Es una negociación estratégica entre los tres. Es el Yo del Presente haciendo un pequeño sacrificio (o simplemente una elección consciente) para que el Yo del Futuro tenga un retorno mucho mayor. Es alinear los incentivos de todo tu equipo.
La clave es el balance. No podemos obsesionarnos con el futuro descuidando el hoy. Para que tu Yo del Futuro esté bien, tu Yo del Presente también debe estarlo.
El Caso de la Hipoteca: ¿Buena o Mala? Depende de Ti.
No hay una respuesta única. Una hipoteca es "buena" o "mala" dependiendo de tu perfil.
Para la persona a la que le cuesta ahorrar y siente que "si tengo el dinero, me lo gasto", una hipoteca puede ser una herramienta de creación de riqueza forzada increíblemente efectiva.
Para la persona disciplinada que podría obtener un rendimiento superior invirtiendo esos ahorros, una hipoteca puede ser una opción menos rentable.
Como ves, la misma herramienta tiene resultados opuestos dependiendo de las creencias y el autoconocimiento de la persona.
Conclusión: Enamórate del Proyecto, no de la Financiación
En mi propia reflexión he llegado a una conclusión que lo simplifica todo:
Un gran proyecto de inversión sólido es infinitamente más valioso que el método que uses para financiarlo.
Si tu plan es realista, si aceptas el riesgo asociado y, sobre todo, si tienes claro qué harás si las cosas no salen como esperas, siempre habrá un precio al que alguien esté dispuesto a prestarte dinero.
El verdadero trabajo no es encontrar la deuda perfecta. Es construir una visión tan clara y un plan tan robusto que la financiación se convierta en un simple detalle de ejecución. El trabajo es, como siempre, empezar por conocerte a ti mismo.